jueves, 25 de septiembre de 2014

Luces de la Lincoln
Tuviste que esperar por tu padre unas dos horas, circunscrita a la insistente lluvia que malogró tus planes de llegar temprano a casa, organizar la ropa que aún te faltaba desempacar y sentir que ya por fin todo volvía a la normalidad. Sí, ya te encontrabas en casa de nuevo, la espaciosa y desordenada morada que te vio crecer y ser aplastada por la vida tantas veces. Estuviste molesta todo el camino luego de un día no tan placentero de trabajo. Arremetiste contra ti misma y tu deprimente fuerza de voluntad que no se terminaba de animar para adueñarte de un vehículo que termine con esta clase de momentos para siempre, en fin, tal vomito mental no te ayudaba para nada, ¿por qué no te relajabas mejor, y vivías el momento como sea que viniese?

Las gotas restantes de lluvia formaban caminillos en la ventana, te gustaba ver las luces de afuera atravesar el cristal hasta tu rostro, sentías que de esa forma una minúscula parte de la ciudad te pertenecía por un mili segundo o dos, porque era en tus ojos, solamente, que iban a parar aquellas determinadas pero lejanas luces en un fugaz instante en el tiempo.

Siempre que llegabas a casa ya todo estaba bien, y no importaba lo que hubiese pasado allí afuera, tus luces estarían en el mismo sitio al día siguiente, para iluminar lo que quedara de ti. 

Mm

viernes, 12 de septiembre de 2014


Jenny: Oh, fuck off, Mark. It's not my job to make you a better man and I don't give a shit if I've made you a better man. It's not a fucking woman's job to be consumed and invaded and spat out so that some fucking man can evolve.
Mark Wayland: That's not what I meant.
Jenny: What the fuck are you talking about, then, Mark? You give me one reason why you think that I should forgive you.
Mark Wayland: Because, Jenny. I made a big, big mistake. But from that I have learned how difficult it is to be a woman.
Jenny: Ugh. Please.
[Walks away]
Mark Wayland: Wait, Jenny! Hey! Look at this!
[Strips naked]
Jenny: What are you doing?
Mark Wayland: Is this what you want?
Jenny: No.
[Hurls a pen at him]
Jenny: What I want is for you to write "fuck me" on your chest. Write it. Do it! And then I want you to walk out that door and I want you to walk down the street, and anybody that wants to fuck you, say, "Sure! Sure! No problem!" And when they do, you have to say, "Thank you very, very much." And make sure that you have a smile on your face. And then, you stupid fucking coward, you're gonna know what it feels like to be a woman.

The L Word

Mm

jueves, 11 de septiembre de 2014

En Orlando todo está lejos

Aquí en Orlando todo está lejos. El Wallmart, el Ross, los parques Disney…por momentos me imagino dejada a mi suerte entre tantas carreteras infinitas, me horrorizaría no saber dónde está nada, es una suerte que ese no sea el caso. Aunque llueva todos los días aquí se está bien, un buen auto y par de billetes en el bolsillo te pueden brindar un día alejado del aburrimiento.

Cuando nos vino la vaga idea de viajar hace unos meses atrás no pensé que en realidad vendríamos, ahora  nos la pasamos conduciendo de lugar a otro, conociendo rincones random y hablando español con gran parte de la gente.

La música suena liberada, caricaturas alcoholizadas a media noche en el Downtown, me bastó rodar una noche por esas calles para entrenar mis sentidos, para no reconocerme entre ellos.

Mm

sábado, 30 de agosto de 2014

Siempre me cautivaron lo efectos restaurativos de esas salidas esporádicas a la 1 y las 2, me encantaba dejarme caer en los posuelos breves de la lluvia, invitarte para que me respondieras que hace mucho tiempo que ya no haces esas cosas . Y yo que hubiese dado lo que fuere porque esos posuelos no fueran más breves expresiones en el tiempo y tuvieran la extensión misma de la vida.
Y me meto en todas sus profundidades, y ya no veo cosa distinta a caer de la nada en un posuelo dentro de otro, se me han parado veinte lobos enfrente que me soplan un humo delicioso a la cara, no sin antes pavonearse entre algas marinas y gritarme que vaya a buscarte. La respiración se me acaba, me encuentro en borde sin retorno de las febriles manchas que dejan los seres humanos al caminar por la tierra, y no soy nada mas que el ser que mira desde lejos, es que se marchita por la madrugada, el que pretende no estar solo.

Mm

lunes, 4 de agosto de 2014

Georges

NOAA Photo Library
1998. El huracán Georges se estrelló con mi sorpresa, recién iniciaba el día. Recuerdo ver con terror cómo cada planta de nuestro jardín dejaba simplemente de estar, barrida sin reparos con la fuerza del desastre. Mis padres y yo bajamos de nuestra casa en el segundo piso a refugiamos donde mi abuela, que vivía en el primero, teníamos miedo de que el asbesto que nos servía como techo se nos desmoronara encima. Pasaron las horas de la mañana y llegaron con la tarde los truenos, que eran buena señal, según aseguró siempre mi abuela. 
A las seis de la tarde caí rendida, tal vez cansada por la incertidumbre y la humedad. Desperté al día siguiente, abatida de una forma extraña. Arriba nos habíamos quedado sin techo, del asbesto ya no había rastro. Ni una pizca de energía eléctrica. Las calles desoladas, una fría brisa recorrió todo el barrio, dándonos la bienvenida a una nueva etapa de restauración. 
A partir de ese momento nos tocaría beber mucha agua caliente, alumbrarnos con las luces de innumerables velas, y sobrevivir a un pesimismo colectivo, que nos mantenía esperando. 

Mm