Son solo unas palabras las que alcanzan las curvaturas más recónditas de una reacción, pocas palabras disparadas como balas alentadoras, explosiones verbales, manifestaciones desgarradoras de los extremos del alma, y son trece las escritoras dominicanas que han diseminado sus textos en la compilación “Mujer en pocas palabras” de Ibeth Guzmán .
El micro relato ha recorrido un camino estrecho entre lo palpable, lo imaginario, lo fugaz y la brevedad que lo definen, para esta vez recaer en las voces de jóvenes escritoras como Daniela Cruz Gil, Xenia Rangassamy, Lusmerlin Lantigua y otras con historias igualmente tenaces para germinar en nuestras mentes .
Esta compilación de relatos renuncia a los convencionalismos y otorga vida a ritos inusitados concebidos por estas voces que se enamoran de lo irreverente, coquetean infinitamente con una tentadora subjetividad y logra verter las memorias mejor protegidas sin ninguna resistencia .
“Cuando la mujer se sintió sola se paró ante el espejo. Descubrió que había alguien ahí”, palabras inequívocas expresadas por Marivell Contreras, conforman el vasto conjunto de ejemplos que sutilmente aseguran una lectura de efímeras delicias narrativas .
“Mujer en pocas palabras” entredice lo que hay presente en una ideología moldeada por la femineidad hecha cuento, y lo que una historia al parecer pasajera en una etapa indefinida en el tiempo puede plantar en la memoria o el recuerdo de una vida .
La mini ficción se ha convertido en la versión concisa y nostálgica de contar historias que conmemoran cotidianidades como el nacimiento de un buen verso y caricias a mitad de la noche, con la genuina esperanza de inmolar una tortuosa soledad, o abstracciones idealizadas de una metamorfosis .
Como bien puntualiza Guzmán, “se dice que escribir historias, cuando las palabras son limitadas por el genio y no por la forma, requiere, más allá del gusto, de una razón intrínseca que mueva al escritor” y si bien es cierto que la naturaleza transitoria de estos relatos les otorgan cierta ingenuidad y afabilidad, no quita el hecho de que los espacios reducidos y una escueta selección de palabras dan cabida a una firmeza incomparable .
En esta serie que no es un compendio ni una antología el lector se involucra con plasmaciones de seres tenebrosos o simples almas que deambulan entre líneas reducidas .



