domingo, 19 de mayo de 2013

Mujer en pocas palabras

Son solo unas palabras las que alcanzan las curvaturas más recónditas de una reacción, pocas palabras disparadas como balas alentadoras, explosiones verbales, manifestaciones desgarradoras de los extremos del alma, y son trece las escritoras dominicanas que han diseminado sus textos en la compilación “Mujer en pocas palabras” de Ibeth Guzmán .
El micro relato ha recorrido un camino estrecho entre lo palpable, lo imaginario, lo fugaz y la brevedad que lo definen, para esta vez recaer en las voces de jóvenes escritoras como Daniela Cruz Gil, Xenia Rangassamy, Lusmerlin Lantigua y otras con historias igualmente tenaces para germinar en nuestras mentes .
Esta compilación de relatos renuncia a los convencionalismos y otorga vida a ritos inusitados concebidos por estas voces que se enamoran de lo irreverente, coquetean infinitamente con una tentadora subjetividad y logra verter las memorias mejor protegidas sin ninguna resistencia .
“Cuando la mujer se sintió sola se paró ante el espejo. Descubrió que había alguien ahí”, palabras inequívocas expresadas por Marivell Contreras, conforman el vasto conjunto de ejemplos que sutilmente aseguran una lectura de efímeras delicias narrativas .
“Mujer en pocas palabras” entredice lo que hay presente en una ideología moldeada por la femineidad hecha cuento, y lo que una historia al parecer pasajera en una etapa indefinida en el tiempo puede plantar en la memoria o el recuerdo de una vida .
La mini ficción se ha convertido en la versión concisa y nostálgica de contar historias que conmemoran cotidianidades como el nacimiento de un buen verso y caricias a mitad de la noche, con la genuina esperanza de inmolar una tortuosa soledad, o abstracciones idealizadas de una metamorfosis .
Como bien puntualiza Guzmán, “se dice que escribir historias, cuando las palabras son limitadas por el genio y no por la forma, requiere, más allá del gusto, de una razón intrínseca que mueva al escritor” y si bien es cierto que la naturaleza transitoria de estos relatos les otorgan cierta ingenuidad y afabilidad, no quita el hecho de que los espacios reducidos y una escueta selección de palabras dan cabida a una firmeza incomparable .
En esta serie que no es un compendio ni una antología el lector se involucra con plasmaciones de seres tenebrosos o simples almas que deambulan entre líneas reducidas .

viernes, 17 de mayo de 2013

Me llamo "..."


A veces decido llamarme Barbara, 
corro desnuda entre las ropas tendidas en el techo,
 alguna que otra se me pega, 
y yo me sigo despojando de cada camisón, 
mediapanti o blusa que quiera 
invadir mi salvaje paz a estas horas de la noche.

jueves, 16 de mayo de 2013

6.41

 Y la lucidez 
siempre nos esperó 
en silencio.

domingo, 12 de mayo de 2013

Jaime Bayly, Escupirán sobre mi tumba

Reseña por MariPily Menéndez originalmente publicada en el Listín Diario


La novela negra nunca se vio tan conmovedora y jocosamente entumecida a la vez, como cuando Jaime Bayly decidió otorgarle el desenlace a la vida de su alter ego literario, Javier Garcés, un escritor cuyas urgencias internas de terminar con las vidas de sus “némesis sociales” lo rescatan del sinsentido de su existencia, todo para luego enfrentarse a una concepción que casi rozara lo absurdo, creerse Dios, esta vez en su solitario apartamento en Buenos Aires, Argentina.
En “Escupirán sobre mi tumba”, tercera parte de la trilogía “Morirás mañana”, El mismo Garcés narra con repudio cómo cada una de sus víctimas en potencia han logrado en el pasado fastidiarlo a tal punto de querer emplear en ellos su pasatiempo favorito: matar.
Desde un comunicador amarillista que irreverentemente lo humilló en televisión nacional, un cocainómano y brillante actor del bajo mundo que lo estafó con el peor de los descaros, el adinerado dueño de uno de los restaurantes más suntuosos de Buenos Aires que divide su tiempo entre liarse con sus camareros y aprovecharse de la pomposidad de la elite, una solterona entrada en años cuyo peor pecado fue enamorarse del autor de los libros que luego quemaría públicamente por despecho, hasta el vecino del piso de arriba, que no haría más que existir indignamente solo, tal vez esperando a que los años dieran fin a su sedentario itinerario entre cuatro paredes, y sin embargo representa un estorbo insufrible para Garcés.
Entre eventos sociales, manjares, puestas en circulación y reuniones de intelectuales figuras, nadie se imagina que el autor peruano de dos exitosas obras es un criminal que se ha encargado de exterminar personalidades en mundillos del Perú y de Chile y ahora serán cinco argentinos los que correrán la misma suerte.
No todo en el mundo de Garcés lo gobierna una devastadora condición de asesino, pues también está el amor por Alma Rosi, una cautivadora mujer chilena que a pesar de haber recibido un disparo en el pecho por parte de Garcés logra sobrevivir y quedar en coma, no echando a un lado luego de despertar el cometido de terminar con la vida de aquel que quiso finalizar la suya.
Esta historia cuenta con un excitante reparto de personajes únicos, cínicos y chuscas anécdotas que hacen que el lector se encariñe hasta con el más despiadado asesino en serie.

sábado, 11 de mayo de 2013

Afán por lo fútil


En tiempos mejores la decadencia fue una flor que materializó la fertilidad en suelos desdeñables.

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